

La chanfainita es un perfecto exponente de la cocina criolla del peruano de a pie, que busca, bien temprano como desayuno, o tras una larga noche, un plato cálido y de bajo costo, que le dé energía y fortaleza para continuar con la faena. Hecha con el bofe —pulmón de res—, la chanfainita es, pues, hija del hambre y la necesidad, y qué gusto por eso.
Su ancestro español, nativo de Extremadura, tiene un nombre muy similar —chanfaina—, aunque carece del diminutivo que nosotros, los peruanos, le añadimos siempre a nuestros objetos más queridos, en especial, a la comida. Nuestra chanfainita heredó de su antepasado la condición humilde —campestre—, ya que también está hecho de los interiores o entrañas del animal (los cortes más finos iban a los más pudientes).
Nuestra chanfainita ha adquirido identidad propia; sigue siendo un guiso popular, pero lleva nuestro aderezo criollo, indispensable en nuestra cocina: ese hecho con ajo, cebolla y ají, el amarillo y el panca. Pero además, lleva un ingrediente que identifica a nuestra región andina: la hierbabuena; y se acompaña con mote, el maíz grande reventado por la cocción, así como papa, que acompaña nuestros platos mas queridos.
La chanfainita suele acompañarse de otros platos típicos criollos: tallarines rojos y papa a la huancaína.
Servir acompañado de mote sancochado y, por qué no, de arroz blanco.
Pero como nos gusta meter de todo en la chanfainita —por algo el dicho: ¡qué tal chanfaina!, para referirnos a las combinaciones o enredos excesivas—, a este plato le agregamos, además, tallarines rojos, salsa huancaína e incluso ceviche. El popular siete colores es quizás su más insigne exponente de esta afición del peruano por combinar varios sabores y texturas en un solo plato para que cada bocado contenga un poco de todo, y sea, a su vez, distinto siempre.
La clave de una buena chanfainita es la cocción y sabor del bofe. A quienes gustan de cortes gruesos, mientras que otros y otras lo prefieren en cortes pequeños. El punto de cocción es clave para evitar que la carne quede chiclosa. Y por supuesto, es clave también usar el caldo en que se cocinó, pues ahí se concentra el sabor y sustancia del plato.
Y tú, ¿tienes un puesto de chanfainita preferido?