¿Realmente lavas bien las fresas antes de comerlas? Así se lavan correctamente
Las fresas requieren un cuidado especial para evitar problemas de salud. Sigue nuestro paso a paso para que sepas cómo tratarlas antes de comer.


Sí, todos lo sabemos: las fresas son una fruta deliciosa, con múltiples usos en cocina: mermelada, tortas, helados. Pero rara vez nos detenemos a pensar en cómo se cultiva, y los riesgos que suponen algunas malas prácticas en su cadena de producción.
Como se trata de un cultivo que crece al ras de la tierra, las fresas —y otros productos como las lechugas y la col— pueden contaminarse en varios momentos de la cadena de producción. Entre los riesgos más comunes en las fresas están: el riego con aguas contaminadas, el uso de agroquímicos para eliminar plagas que suelen atraer (caros, gusanos, arañas, larvas y pulgones) e, incluso, la contaminación por animales. Además, pueden ser contaminadas durante la cosecha, así como en el proceso de traslado al punto de venta y hasta en casa.
Es claro, entonces, que hay que tener especial cuidado para eliminar todos los posibles agentes infecciosos y microorganismos causantes de enfermedades como la salmonela, la hepatitis A, la cisticercosis (solitaria) o la Escherichia coli. Las enfermedades causadas por alimentos son muy recurrentes, y pueden tener consecuencias graves especialmente en los niños o personas mayores. Por eso, recomendamos seguir el siguiente protocolo a la hora de comprar y consumir fresas.

1. Desecha las fresas dañadas
Las fresas deben estar en perfecto estado, sin golpes o picaduras. Desecha, también, aquellas muy maduras, ya que cuando la piel se daña, permite que los agentes externos ingresen y contaminen la fruta.
2. Lava correctamente las fresas
Este es el punto crítico, ya que es clave para eliminar cualquier microorganismo en la superficie. Remójalas con agua corriente unos segundos para eliminar la tierra; luego lávalas con un cepillo limpio —amablemente para no dañarlas— en una solución de agua y jabón neutro. Finalmente, sumérgelas en una solución de agua con lejía (2 gotas por litro), durante 20 minutos. Esto eliminará las huevas y larvas de parásitos.

3. No le cortes las hojas a las fresas
Aunque es una práctica común retirar las hojas y parte de la base antes de refrigerarlas, las hojas de la fresa en realidad la protegen de que ingresen agentes infecciosos. Solo se debe cortar antes de consumir.

4. Seca bien las fresas
Sí, la humedad no es buen amigo de las fresas, por eso, luego del proceso de lavado, enjuágalas una última vez en agua corriente; déjalas escurrir rápidamente y luego sécalas con un paño limpio o papel toalla. Solo entonces estarán listas para consumir o refrigerar.

5. Prefiere fresas hidropónicas u orgánicas
Con la hidroponía las fresas crezcan lejos de la tierra, solo con agua enriquecida con los nutrientes que este producto necesita. Sí, posiblemente sea más costoso, pero son una garantía de buen cuidado en el campo; al igual que los cultivos orgánicos, que no utilizan pesticidas u otras sustancias químicas.

Siguiendo estos consejos podrás asegurarte de que las fresas están libres de agentes patógenos. Recuerda: la limpieza de manos y utensilios es clave también.
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