¿Cómo mantener frescas lechugas?

4 sencillos pasos para que tus lechugas y hortalizas de hojas verdes duren más tiempo.

buenazo

Seguro te ha pasado: vas a la refrigeradora en busca de la lechuga para una ensalada y te das con la sorpresa de que muchas de sus hojas están marchitas o en estado de putrefacción. Lamentablemente, la lechuga se va al tacho y tu ensalada tendrá que esperar. Y es que hay algunas hortalizas de hojas verdes que no se mantienen en buen estado fácilmente. La lechuga es una de esas que siempre causa problemas, porque, si no se almacenan bien, suelen durar poco tiempo; se marchitan y se echan a perder. Pero, ¿cómo evitarlo, o más bien, cómo alargar su tiempo de vida?

Lechuga marchita en la refri: ¿cómo mantenerlas mejor?    Lechuga marchita en la refri: ¿cómo mantenerlas mejor?

1. Selección

Las lechugas son hortalizas que crecen al nivel de la tierra, donde están cerca a agentes contaminantes (agua y tierra). Por ello, hay que tener una serie de cuidados, especialmente con la selección, lavado y conservación. Para empezar, escoge aquellas hortalizas que no tengan manchas u hojas marchitas. Una lechuga debe mostrarse fresca y llena de vida, incluso aquellas que vienen previamente cortadas o en mezclas listas para la ensalada. Fíjate si vienen previamente lavadas o listas para comer. Si no, pasa el siguiente paso.

Al estar en contacto con la tierra y agua de regadío, las lechugas requieren un cuidado especial.    Al estar en contacto con la tierra y agua de regadío, las lechugas requieren un cuidado especial.

2. El lavado

Una vez en casa, saca la lechuga de la bolsa y elimina las hojas que estén manchadas o marchitas (las exteriores, obvio). Ahora procede a lavarla. La única forma comprobada para eliminar la mayoría de gérmenes o bacterias presentes en estas hortalizas es con el enjuague en agua corriente. No es necesario —tampoco se recomienda— agregarles algún tipo de sustancia tipo lejía, cloro o detergente. Tampoco debes sumergirlas en un recipiente con agua, ya que el agente contaminante presente de una hoja se puede propagar a otras. Solo basta agua corriente. Nada más que buenos chorros de agua. ¡Esto aplica para todas las verduras, ojo!

Agua corriente: no se necesita nada más para lavar los vegetales.    Agua corriente: no se necesita nada más para lavar los vegetales.

3. Secado y humedad

Esta parte es clave, ya que las lechugas y otras hojas verdes pueden ser susceptibles al exceso de humedad. Así que procede a escurrirla. Puedes usar una máquina escurridora si gustas, pero basta con sacudirlas un poco y dejarlas de cabeza un rato para que terminen de escurrir. Si se trata de una lechuga que ya tiene pocas hojas, puedes deshojarla y debes, eso sí, secar una por una para eliminar la humedad, especialmente con aquellas que son más delicadas, como la arúgula o las lechugas de hojas crespas o muy delicadas. Las variedades romana, americana y criolla sí aguantan más la humedad.

Las centrifugadoras sirven para escurrir el exceso de humedad de las hojas de las hortalizas.   Las centrifugadoras sirven para escurrir el exceso de humedad de las hojas de las hortalizas.

4. Conservación

Si la lechuga ha venido deshojada en una bolsa, puedes guardarla tal cual, revisando que no haya hojas dañadas o machitas, así como exceso de humedad. Recuerda, eso sí, que estos empaques están hechos para que su contenido se consuma pronto (2 o 3 días máximo), y que debes guardarlo en la parte baja de la refri, donde la temperatura no es tan fría y hay ventilación.

Las lechugas necesitan ventilación; por eso, nunca deben ir en bolsas o recipientes cerrados.   Las lechugas necesitan ventilación; por eso, nunca deben ir en bolsas o recipientes cerrados.

Si se trata de una lechuga entera que vas a consumir en los próximos 3 o 4 días, puedes guardarla en una bolsa de plástico limpia con la cabeza mirando hacia arriba. De esta forma, los extremos de las hojas, que son las partes más delicadas, se mantendrán mejor por más tiempo. Hay quienes colocan en la base de la bolsa un poco de papel toalla, para absorber el exceso de humedad. Es un buen tip.

Las hojas sueltas o cortadas pueden ir en un recipiente con una base de papel toalla y bien ventiladas.   Las hojas sueltas o cortadas pueden ir en un recipiente con una base de papel toalla y bien ventiladas.

Si quieres que duren más tiempo aun, puedes deshojar lo que queda de ella, eliminar el exceso de humedad de sus hojas, y guardarlas en un recipiente con una base de papel toalla. Como la lechuga necesita respirar —estar ventilada—, es mejor taparla con un papel film y hacerle orificios con un mondadientes o tenedor. No las guardes en una bolsa o recipiente cerrado, porque las matarás en poco tiempo.

Las espinacas y acelgas se pueden mantener de la misma forma: cuidando la humedad y ventilación.    Las espinacas y acelgas se pueden mantener de la misma forma: cuidando la humedad y ventilación.

Recuerda: ventilación y control de la humedad son claves para mantenerlas frescas y crocantes. Nunca se te ocurra, tampoco, congelarla, o guardarla previamente aliñada. Si sigues estos consejos, la lechuga y otras hortalizas de hojas, como la col y las espinacas, te van a durar más.

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