Carnes rojas: ¿son dañinas?

¿Qué dice la ciencia respecto del consumo de carnes rojas? ¿Qué riesgos acarrea? ¿Qué beneficios aporta?

buenazo

Durante las últimas décadas, las carnes rojas (de res, cerdo, cordero, cabra, equino, pato, ganso y otros) han estado en la mira de los nutricionistas debido a los riesgos a la salud que acarrea su consumo más allá de sus beneficios nutricionales (y eso sin considerar sus efectos ambientales y éticos). Y es que cuesta mirar con desconfianza un sabroso corte de carne a la parrilla, un jugoso lomo saltado o un delicioso chicharrón un domingo por la mañana. Al fin y al cabo, como humanos hemos venido alimentándonos de otros mamíferos durante miles de años. Pero, ¿qué nos dice la ciencia en la actualidad? 

Efectivamente, nuestro cuerpo está adaptado para una dieta carnívora; pero también es cierto que la carne de hoy no es igual a la miles de años atrás. La dieta, crianza y forma de consumo ha variado. Además, hay que diferenciar entre las distintas carnes rojas: hay convencionales (cortes y vísceras), hay procesadas (embutidos y comida chatarra) y, finalmente, carne “orgánica”, de animales criados en condiciones especiales. Las que están en la mira son las dos primeras: las convencionales y las procesadas.

La crianza y forma de consumo de la carne en la actualidad es muy cuestionada.    La crianza y forma de consumo de la carne en la actualidad es muy cuestionada.

Beneficios de las carnes rojas

Ciertamente, la carne es muy nutritiva. Es rica en proteínas, que son necesarias para el desarrollo del cerebro, músculos y huesos. También son ricas en vitamina B12 y hierro, que son necesarias para producir células rojas de la sangre. Las carnes son algo así como los cimientos de una buena alimentación. Se calcula que 100 gramos de carne roja contiene en promedio: 

  • 180 cal
  • 10 g de grasa
  • 20 g de proteína
  • 2 mg de hierro
  • 280 mg de potasio
  • 4 mg de zinc

¿Y cuáles son los riesgos?

Son muchos los estudios en torno a los riesgos que conlleva el consumo de las carnes rojas. Sin embargo, lo que no queda claro aun es cuánto es mucho y cuánto es poco, ya que hay muchos factores en juego: crianza, tipo de carne, corte, preparación. No es lo mismo una salchicha que un corte de lomo. Y por supuesto, el factor genético, que nos predispone a ciertos males.

Sabemos que el consumo de carnes rojas está ligado al riesgo de sufrir enfermedades del corazón, debido a aumentan los niveles de colesterol dañino (por grasas saturadas y grasas trans). Según la Organización Mundial de la Salud, también aumenta el riesgo de cáncer, específicamente colorrectal. Y esto es más riesgoso en el caso de las carnes procesadas, debido a ciertos químicos usados o desarrollados en su elaboración. Además, se ha encontrado relación entre el consumo de carnes rojas y la diabetes, debido a que esta desarrolla resistencia a la insulina. 

Los embutidos son ricos en grasas saturadas.    Los embutidos son ricos en grasas saturadas.

Entonces, ¿cuánta carne roja comer y cómo?

Distintos estudios y organizaciones recomiendan que el consumo de carne no debe ser diario, y que esta no debe ser el ingrediente principal del plato; sino por el contrario, hay que considerar la carne un ingrediente secundario, y que no supere las dos o tres veces por semana.

Además, se recomienda comer la carne roja cocida al horno o en forma de guiso, antes que en una fritura o a la parrilla. Esto debido a que estás últimas generan residuos tóxicos, como el carbón, que son agentes cancerígenos. Por eso, lo recomendable es tener una dieta variada, que combine distintas fuentes de proteína animal, muchas frutas y verduras, carbohidratos de calidad… y mantengan a raya las carnes rojas. 

Una alimentación saludable incluye muchas frutas y vegetales, y distintas fuentes de carne. Una alimentación saludable incluye muchas frutas y vegetales, y distintas fuentes de carne.
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