Ollas a presión: 8 consejos para usarlas con total seguridad

Es uno de los implementos de cocina más eficientes; pero también de los más temidos. Sigue estos consejos para usar la olla a presión de forma segura.

buenazo

Las ollas a presión son herramientas espléndidas, capaces de hacer maravillas en la mitad del tiempo que las ollas convencionales. No solo nos entregan arroces graneaditos en unos minutos; también nos permiten cocer las carnes hasta dejarlas tan suaves que podemos cortarlas con cuchara. ¡Y ni hablar de los frejoles y las menestras! Quedarán muy suaves en poco tiempo.

No obstante sus beneficios, existe un miedo a sufrir accidentes con ellas, por lo que muchas personas prefieren no usarlas. Sobre todo porque en su interior se acumulan mucho vapor a presión. Además, todos hemos escuchado historias de personas a las que le han reventado mientras cocinaban. Pero las historias de explosiones de ollas son cosas del pasado. Hoy en día, las ollas a presión están hechas con sistemas de seguridad que hacen imposible que revienten y termines con todas las paredes de tu cocina llenas de frejoles.

Por eso, decidimos hacer una guía del uso seguro de la olla a presión, u olla express, como la llaman en otros países... Para que le pierdas el miedo y veas que es súper fácil de usar. Veamos. 

1. Usa la presión adecuada

Actualmente, las ollas a presión trabajan con dos presiones, cada una con distintos usos. El punto 1 funciona con presión baja, y se usa para cocinar verduras, pescado y pasta; productos que requieren una cocción delicada. El punto 2, por supuesto, produce mayor presión y se usa para cocinar menestras —legumbres— y carnes. Las ollas antiguas suelen tener una sola presión, así que la diferencia de uso para distintos productos o ingredientes depende en el tiempo de cocción.  

Las ollas modernas tienen dos niveles de presión y son muy seguras.   Las ollas modernas tienen dos niveles de presión y son muy seguras.

2. Coloca la cantidad de líquido indicada

La olla trabaja con un mínimo y máximo de capacidad de agua o caldos. Por eso, en la pared interior hay unas marcas que señalan estas medidas. Cuando la uses, agrega primero el producto que quieres cocinar, y luego el líquido, que cubra todos los ingredientes, respetando siempre el mínimo y máximo. Solo estate atento aquellos productos o ingredientes que hacen espuma (pasta, algunos frejoles, mermelada, ciertas frutas), ya que pueden bloquear el sistema de fuga de la válvula.  

Primero coloca los ingredientes y luego el líquido, sin pasar del nivel máximo.   Primero coloca los ingredientes y luego el líquido, sin pasar del nivel máximo.

3. Controla el fuego

Una vez que has colocado los ingredientes en la olla, cierra y escoge la presión correspondiente (1 o 2). Entonces enciende al máximo el fuego, de tal forma que la olla alcance lo más rápido posible la máxima presión, es decir, su punto óptimo de cocción. De esta forma ahorrarás energía. Una vez que empieza a soltar vapor, baja el fuego a la mitad. 

4. Apágala oportunamente

Todo depende de lo que estés cocinando. Algunas ollas vienen con una tabla de tiempos de cocción para distintos productos: menestras, carnes, tubérculos, etc. Síguelos para hacerte las cosas más fáciles. También te puedes guiar por la receta que estés haciendo.

5. Ábrela cuando no haya vapor

Pasado el tiempo indicado, apaga el fuego y abre la válvula de fuga, para expulsar todo el vapor de la olla. En las ollas modernas esto significa pasar del punto 2 al 1, y del 1 a la apertura máxima. En las ollas antiguas, la válvula lleva una tapa pesada que hay que inclinar o retirar completamente para que suelte el vapor. Solo cuando ya no hay nada de vapor que expulsar es que puedes abrir con seguridad. Es más, en las modernas es imposible hacerlo, porque se bloquea. 

La tapa solo se puede sacar luego de liberar todo el vapor con la válvula.   La tapa solo se puede sacar luego de liberar todo el vapor con la válvula.

6. Límpiala adecuadamente

Las ollas, como dijimos, están compuestas por dos partes: la olla en sí, y la tapa, la cual, a su vez, está compuesta por dos piezas: la tapa de metal, y el jebe o goma, que es lo que permite un cierre hermético. Ese jebe hay que lavarlo por separado de la olla. Y como están hechas de acero inoxidable o de aluminio, las ollas a presión son muy fáciles de lavar. Eso sí, recuerda secarla bien antes de guardarla. No dejes que se seque sola.

7. Haz el mantenimiento del jebe y la válvula

Para evitar accidentes, hay que prestar atención a dos piezas: el jebe de la tapa y la válvula. Por un tema de seguridad, se recomienda cambiar el jebe o goma cada cierto tiempo (un año, aproximadamente), dependiendo del uso y del estado en que uno lo vea. El jebe siempre debe ser flexible. Si ves que se pierde flexibilidad, es momento de cambiarlo. 

La válvula, por su parte, solo requiere mantenerse limpia, ya que está hecha del mismo material de la olla. Lo único que hay que cuidar es que tenga una buena fuga —de presión—: es decir, que sea una fuga limpia, sin obstrucciones ni interferencias. Una buen chorro de agua será suficiente para limpiarla. Fíjate también que esté bien ajustada a la tapa. Finalmente, recuerda siempre comprar los repuestos al mismo productor o a especialistas; no corras riesgos innecesarios comprando piezas esperando que se adapten a tu tapa. 

La válvula de fuga es una de las partes más importantes de la olla: asegúrate de que funcione bien.    La válvula de fuga es una de las partes más importantes de la olla: asegúrate de que funcione bien.

8. Sigue las instrucciones del fabricante

Finalmente, lo más obvio (aunque no siempre los es): Lee el manual del fabricante, para aprender a usar la tapa, el regulador de presión, la válvula, las asas, y familiarizarte con todas las partes de las olla. Ten en cuenta, además, que no todas las ollas son iguales y que hay que aprender a usar bien la que uno tiene. Así evitarás accidentes y no echarás a perder la inversión, porque no son baratas.

Y lo que NO debes hacer:

a) Nunca sobrepases la capacidad máxima de líquido, para evitar que la válvula se bloquee. b) Tampoco, bajo ninguna circunstancia, frías cosas a presión, porque el aceite puede derretir el jebe o alguna pieza de plástico; y si el agua o el vapor contenidos pueden ser peligrosos, el aceite caliente lo es más. Y c) nunca coloques la mano o cualquier otra parte del cuerpo sobre el vapor. 

Así que ya sabes: piérdele el miedo a la olla a presión usándola correctamente, y pronto se convertirá en tu mejor amiga. Palabra de cocinero.  

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