

La crema volteada es uno de los postres favoritos de las familias peruanas. Esta preparación, elaborada a base de leche y huevo, requiere ciertos cuidados cuando se trata de lograr el punto preciso de suavidad y dulzura. De igual manera, el uso de huevos frescos y la correcta proporción de las leches desempeñan un papel fundamental en el resultado de este dulce manjar.
Aunque la combinación de leche, azúcar y huevo se remonta a la antigüedad, este postre fue uno de los aportes españoles a nuestra cocina peruana actual, junto con otras recetas como el arroz con leche. No obstante, no creas que se trata de un postre exclusivamente peruano. Lo encuentras en todo el continente, con algunas variaciones y diferentes nombres, como flan, leche asada, quesillo, nata, etc. De hecho, en nuestro país, distinguimos entre la leche asada, el flan y la crema volteada.
Lo importante aquí es entender que se trata de un postre sencillo porque utiliza muy pocos ingredientes, pero requiere ciertos cuidados para que te quede perfecto. Como siempre, la práctica y la repetición son clave para alcanzar el éxito.
¿Se te hace agua la boca? La crema volteada desata pasiones.
Los orígenes de la crema volteada se remontan a la época romana, hace siglos. Tanto los romanos como los griegos utilizaban huevos como ingrediente principal en la elaboración de un postre similar, al que denominaron Tyropatina. Con el tiempo, esta preparación fue evolucionando y llegó al continente americano con la llegada de los españoles, adaptándose finalmente al estilo peruano.
Hay algunos consejos que debes tener en cuenta para la preparación de este tradicional postre peruano. En primer lugar, ten cuidado con el caramelo. Encontrar el punto justo es clave; no debe quedar ni muy oscuro ni muy claro, aunque eso depende de los gustos de cada uno. Pero, sobre todo, ten cuidado de no quemarte. Si usas un molde de metal, usa guantes, ya que el caramelo calentará el molde muy rápido.
Otro consejo importante es asegurarte de que el agua del baño maría no se evapore, ya que el vapor del agua ayudará a que la cocción del postre sea uniforme y suave. Si la temperatura está muy alta, comenzará a hervir y puede hacer que se formen burbujas en la mezcla de leche y huevos. También, ten cuidado de no dejarlo demasiado tiempo en el horno, porque comenzará a perder altura y, en lugar de quedar suave y cremoso, se volverá compacto y más firme, como el tocino del cielo.
Por supuesto, no existe una única receta para la crema volteada. Algunas personas usan más huevos o prefieren reemplazar la vainilla por otro ingrediente aromático. En algunas casas o restaurantes la sirven con frutos rojos y crema. ¿Y a ti, cómo te gusta la crema volteada?