

El choclo con queso es una de las formas más comunes de disfrutar algo al paso. Un piqueo que equilibra carbohidrato, fibra y proteína a un precio accesible, y que podemos encontrar no solo en los pueblos andinos —en sus mercados y plazas—, sino también en las ciudades de la costa con cercanía a los mercados de altura, donde crece el choclo y se elaboran los quesos. Si hay una comida callejera que representa a nuestra serranía, esta es, sin duda, el choclo con queso.
El ingrediente que representa a todo el territorio latinoamericano, desde el norte de México hasta la Patagonia, no podía faltar en la cocina callejera peruana. El maíz, nuestro choclito querido, se consume de mil formas: en tortillas y tamales, en pasteles y torrejas. Frito, cocido o al horno. Pero quien quiera rendirle culto al ingrediente supremo —el que sabe sabe— lo consume en su forma minimalista: cocido y acompañado de un trozo de quesito fresco y las salsas de preferencia, en este caso ají de huacatay y salsa huancaína. ¡Para qué más!
¿Cuál es el cholo que hay que usar para este snack andino? ¿Cuál es el mejor queso para acompañarlo? Sin duda, el choclo por excelencia es el llamado choclo gigante del Urubamba, una variedad de maíz con granos grandes como los dientes de un dios prehispánico. Tiene que ser un choclito tierno, lechoso, que cocinarás apenas con un toque de anís y azúcar. Para el queso puede haber más opciones, dependiendo de lo que tengas a mano. Pero debe ser un queso fresco o paria saladito. Y para que pase mejor: el ají de huacatay y la querida huancaína, dos salsas que combinan perfecto.
Para el ají de huacatay:
Para la salsa huancaína: