

Higadito con yuca, una pareja de origen humilde, pero con un sabor enorme. Los higaditos parrilleros es uno de los platos callejeros por excelencia, hijo del hambre y la necesidad. Aunque muchas personas los desdeñan por su apariencia, lo cierto es que los higaditos —en este caso de res, pero también el de pollo— son portadores de enormes beneficios para la salud. Su bajo costo, además, los vuelve muy accesibles para casi todos los bolsillos. El único secreto es su punto de cocción, para que queden suaves y jugosos.
Ciertamente, la apariencia de los higaditos deja mucho que desear, pero lo que le falta de belleza externa, lo tiene en su interior. Y es que los hígados son uno de los alimentos más nutritivos de la oferta de proteína animal que encontramos en el mercado. Su alto contenido en hierro los vuelve claves en las dietas de personas que sufren anemia. Además, que son muy versátiles, porque se pueden preparar de mil formas.
Como decíamos, el secreto para que queden realmente ricos, es cuidar el punto de cocción. Los higaditos deben quedar tiernos y jugosos. No los sobrecocines, porque si no quedarán secos y duros, intragables. Acompáñalos con unas yuquitas sancochadas, que, si tienes suerte, te tocarán suaves como algodón y chuparán todo el juguito anticuchero. Una salsa criolla, un ajicito anticuchero o lo que gustes. ¡Y pa dentro! Sabor y nutrición a precio de barrio.
Rocoto parrillero:
Este es un plato que se puede acompañar perfectamente con sarsa criolla y ajíes de distinto tipo, pero el rocoto le va especialmente bien.