

Si hay un postre que ha sido apreciado desde la infancia por muchos, sin duda son los helados. Un helado nunca está completo sin su característico cono, que le aporta ese toque crujiente que tanto se disfruta. A continuación, te mostraremos cómo elaborar este delicioso cono en la comodidad de tu hogar.
En realidad, la idea de los conos de helado no es nada novedosa. Los primeros registros de ellos aparecen en libros de cocina franceses en 1825, cuando Julien Archambault describió un cono formado al enrollar "pequeños barquillos". En 1887, Agnes B. Marshall retomó la idea en su libro "B. Marshall’s Cookery Book", mencionando un cono con crema llamado "Cornet with Cream" y señalando que "los conos fueron elaborados con almendra y horneados, en lugar de prensados entre planchas".
A pesar de su antigüedad, los barquillos de helado se hicieron populares en los Estados Unidos en el siglo XX, gracias a un neoyorquino llamado Italo Marchioni. Él obtuvo la patente estadounidense número 746971 por un molde para hacer tazas de pasta para helado, afirmando que había estado vendiendo helado en recipientes de pasta comestible desde 1896. Aunque su patente no era específicamente para un cono, por lo que, perdió las demandas contra fabricantes de barquillos.
Independientemente de su origen, no podemos negar que son el mejor acompañamiento para los helados. A continuación, te enseñamos a prepararlos.