¿Agua caliente o fría? Así puedes pelar almendras crudas sin maltratarlas
¿La piel de las almendras se resiste al pelarlas una por una? Un escaldado breve ayuda a soltarla sin complicaciones; después, sécalas bien para que queden listas para usar.

Pelar almendras crudas puede volverse una tarea lenta si intentas quitar la piel en seco. Se pega a los dedos, se rompe en pedacitos y cuesta avanzar, sobre todo cuando necesitas varias para una preparación.
Únete a nuestro canal de WhatsappLa piel se desprende con más facilidad cuando las almendras pasan unos instantes por agua muy caliente. Luego, un baño frío detiene el calor y facilita manipularlas. El secado también importa: si quedan húmedas, no estarán listas para guardar ni para usar en preparaciones que requieren almendras secas.
Antes de empezar
Revisa las almendras y separa las que estén dañadas o tengan un olor extraño. Usa almendras crudas, sin tostar, y una olla con suficiente agua para que queden cubiertas. No hace falta hervirlas durante varios minutos: el objetivo es aflojar la piel, no cocinarlas.
Ten cerca un recipiente con agua fría y un colador. Así podrás pasar las almendras de un baño al otro sin dejarlas expuestas al calor más tiempo del necesario. Si vas a trabajar con una cantidad grande, hazlo por tandas para controlar mejor el escaldado.
- Separa las almendras que vas a pelar y descarta las que tengan señales de deterioro.
- Pon agua en una olla y caliéntala hasta que hierva.
- Llena un recipiente con agua fría mientras esperas.
- Deja a mano un colador y una bandeja o un paño limpio para el secado.
Escaldado breve
El escaldado es el paso que suelta la piel. El tiempo puede variar según el tamaño y la cantidad de almendras, así que empieza con un intervalo corto y revisa una. Si la piel todavía está muy adherida, puedes devolverlas al agua caliente unos segundos más.
Evita dejarlas demasiado tiempo en la olla. Un escaldado prolongado puede ablandarlas y hacer que pierdan firmeza. Para otras técnicas de pelado, puedes revisar cómo retirar la piel de los huevos de codorniz sin romperlos.
- Echa las almendras en el agua hirviendo con cuidado.
- Déjalas entre 30 y 60 segundos; no hace falta mantenerlas hirviendo.
- Retira una almendra con el colador y comprueba si la piel se afloja.
- Si sigue pegada, prolonga el escaldado unos segundos y vuelve a revisar.
Agua fría y pelado
En cuanto retires las almendras del agua caliente, pásalas al recipiente con agua fría. Este cambio corta la cocción y permite manipularlas sin esperar demasiado. Escúrrelas cuando estén frías al tacto; no es necesario dejarlas remojando.
Para retirar la piel, aprieta suavemente cada almendra entre los dedos. La parte blanca suele deslizarse hacia afuera. Hazlo sobre un recipiente o una tabla para que no salten. Si alguna no sale con facilidad, vuelve a escaldarla unos segundos en vez de tirar con fuerza.
- Saca las almendras del agua caliente y pásalas de inmediato al agua fría.
- Déjalas enfriar hasta que puedas manipularlas cómodamente.
- Escúrrelas y toma una almendra entre el pulgar y el índice.
- Aprieta con suavidad para que el fruto salga de la piel.
- Repite con las demás y aparta las pieles.
Secado y conservación
Después de pelarlas, extiende las almendras en una sola capa sobre un paño limpio o papel absorbente. Sécalas con cuidado y déjalas al aire hasta que no se sientan húmedas. Si piensas usarlas en una preparación, este paso ayuda a evitar que el agua que queda en la superficie altere su textura.
Si las necesitas completamente secas, puedes llevarlas a un horno bajo, alrededor de 100 °C, y revisarlas cada pocos minutos. No las dejes sin supervisión: el tiempo depende de su tamaño y de la humedad que conserven. La leche de almendras es una de las preparaciones en las que se aprovechan estos frutos; puedes ver la receta de leche de almendras.
- Al aire: extiende las almendras en una sola capa y dales tiempo para secarse por completo.
- Con paño: presiónalas con suavidad para retirar el agua superficial, sin frotarlas con fuerza.
- En horno bajo: sécalas cerca de 100 °C y revísalas cada pocos minutos para que no se tuesten.
- Antes de guardar: espera a que estén frías y completamente secas; usa un recipiente limpio y hermético.
Con un escaldado corto, agua fría y un buen secado, pelar almendras crudas es mucho más sencillo. Trabaja por tandas y revisa la textura antes de guardarlas o incorporarlas a tu preparación.

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