Técnicas y Tips

6 Nov 2026 | 08:39 h

¿Agua caliente o fría? Así puedes pelar almendras crudas sin maltratarlas

¿La piel de las almendras se resiste al pelarlas una por una? Un escaldado breve ayuda a soltarla sin complicaciones; después, sécalas bien para que queden listas para usar.

Las almendras se pueden pelar con un escaldado breve y secar bien antes de usarlas en distintas preparaciones. Foto: Envato
Las almendras se pueden pelar con un escaldado breve y secar bien antes de usarlas en distintas preparaciones. Foto: Envato

Pelar almendras crudas puede volverse una tarea lenta si intentas quitar la piel en seco. Se pega a los dedos, se rompe en pedacitos y cuesta avanzar, sobre todo cuando necesitas varias para una preparación.

La piel se desprende con más facilidad cuando las almendras pasan unos instantes por agua muy caliente. Luego, un baño frío detiene el calor y facilita manipularlas. El secado también importa: si quedan húmedas, no estarán listas para guardar ni para usar en preparaciones que requieren almendras secas.

Antes de empezar

Revisa las almendras y separa las que estén dañadas o tengan un olor extraño. Usa almendras crudas, sin tostar, y una olla con suficiente agua para que queden cubiertas. No hace falta hervirlas durante varios minutos: el objetivo es aflojar la piel, no cocinarlas.

Ten cerca un recipiente con agua fría y un colador. Así podrás pasar las almendras de un baño al otro sin dejarlas expuestas al calor más tiempo del necesario. Si vas a trabajar con una cantidad grande, hazlo por tandas para controlar mejor el escaldado.

    1. Separa las almendras que vas a pelar y descarta las que tengan señales de deterioro.
    2. Pon agua en una olla y caliéntala hasta que hierva.
    3. Llena un recipiente con agua fría mientras esperas.
    4. Deja a mano un colador y una bandeja o un paño limpio para el secado.

Escaldado breve

El escaldado es el paso que suelta la piel. El tiempo puede variar según el tamaño y la cantidad de almendras, así que empieza con un intervalo corto y revisa una. Si la piel todavía está muy adherida, puedes devolverlas al agua caliente unos segundos más.

Evita dejarlas demasiado tiempo en la olla. Un escaldado prolongado puede ablandarlas y hacer que pierdan firmeza. Para otras técnicas de pelado, puedes revisar cómo retirar la piel de los huevos de codorniz sin romperlos.

    1. Echa las almendras en el agua hirviendo con cuidado.
    2. Déjalas entre 30 y 60 segundos; no hace falta mantenerlas hirviendo.
    3. Retira una almendra con el colador y comprueba si la piel se afloja.
    4. Si sigue pegada, prolonga el escaldado unos segundos y vuelve a revisar.

Agua fría y pelado

En cuanto retires las almendras del agua caliente, pásalas al recipiente con agua fría. Este cambio corta la cocción y permite manipularlas sin esperar demasiado. Escúrrelas cuando estén frías al tacto; no es necesario dejarlas remojando.

Para retirar la piel, aprieta suavemente cada almendra entre los dedos. La parte blanca suele deslizarse hacia afuera. Hazlo sobre un recipiente o una tabla para que no salten. Si alguna no sale con facilidad, vuelve a escaldarla unos segundos en vez de tirar con fuerza.

    1. Saca las almendras del agua caliente y pásalas de inmediato al agua fría.
    2. Déjalas enfriar hasta que puedas manipularlas cómodamente.
    3. Escúrrelas y toma una almendra entre el pulgar y el índice.
    4. Aprieta con suavidad para que el fruto salga de la piel.
    5. Repite con las demás y aparta las pieles.

Secado y conservación

Después de pelarlas, extiende las almendras en una sola capa sobre un paño limpio o papel absorbente. Sécalas con cuidado y déjalas al aire hasta que no se sientan húmedas. Si piensas usarlas en una preparación, este paso ayuda a evitar que el agua que queda en la superficie altere su textura.

Si las necesitas completamente secas, puedes llevarlas a un horno bajo, alrededor de 100 °C, y revisarlas cada pocos minutos. No las dejes sin supervisión: el tiempo depende de su tamaño y de la humedad que conserven. La leche de almendras es una de las preparaciones en las que se aprovechan estos frutos; puedes ver la receta de leche de almendras.

  • Al aire: extiende las almendras en una sola capa y dales tiempo para secarse por completo.
  • Con paño: presiónalas con suavidad para retirar el agua superficial, sin frotarlas con fuerza.
  • En horno bajo: sécalas cerca de 100 °C y revísalas cada pocos minutos para que no se tuesten.
  • Antes de guardar: espera a que estén frías y completamente secas; usa un recipiente limpio y hermético.

Con un escaldado corto, agua fría y un buen secado, pelar almendras crudas es mucho más sencillo. Trabaja por tandas y revisa la textura antes de guardarlas o incorporarlas a tu preparación.

Seca bien las almendras después de pelarlas para conservar su textura antes de guardarlas o utilizarlas en tus preparaciones. Foto: Envato
Seca bien las almendras después de pelarlas para conservar su textura antes de guardarlas o utilizarlas en tus preparaciones. Foto: Envato

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