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30 Sep 2026 | 10:48 h

Café: ¿por qué algunas personas son más sensibles a la cafeína?

La cafeína, la sustancia psicoactiva más consumida del mundo, puede generar efectos muy distintos según la genética, el metabolismo y la sensibilidad de cada organismo.

La cafeína bloquea la adenosina en el cerebro y puede afectar el sueño y su calidad. Foto: Envato
La cafeína bloquea la adenosina en el cerebro y puede afectar el sueño y su calidad. Foto: Envato

Mientras algunas personas necesitan solo un sorbo para activarse, otras pueden tomar un espresso doble y dormir sin problemas. Esta diferencia en la sensibilidad a la cafeína no depende solo del hábito: intervienen la genética, el metabolismo y la forma en que el cerebro responde a esta sustancia psicoactiva.

El gen que determina cómo tu cuerpo procesa la cafeína

Antes de que el café genere sus efectos, este pasa por un proceso de absorción en el torrente sanguíneo que lo lleva rápidamente al cerebro, mientras el hígado se encarga de descomponerlo y eliminarlo. La velocidad con la que ocurre esta depuración responde directamente a tu información biológica heredada. Todo se reduce principalmente a un único gen, conocido como CYP1A2, el cual determina qué tan rápido tu organismo procesa esta sustancia química.

La doctora Marilyn Cornelis, profesora asociada de Nutrición en la Universidad Northwestern de Chicago (EE.UU.), explica que es posible tomar una primera taza y no sentir nada, pero que dos o tres horas después la cafeína sigue presente; si se añade otra taza, se puede llegar al punto de acumulación que genera ansiedad. Además, las investigaciones demuestran que la ascendencia genética influye, marcando la diferencia entre quienes metabolizan rápido y aquellos en los que la sustancia permanece activa durante horas.

El impacto en el descanso: cómo la cafeína engaña al cerebro

A nivel neurológico, la cafeína no aporta energía real, sino que enmascara el cansancio bloqueando la acción de la adenosina, una sustancia química que se acumula en el cerebro a lo largo del día para inducir el sueño.

La doctora Lindsay Browning, psicóloga y especialista en sueño, señala que la cafeína no solo dificulta el proceso de conciliar el sueño, sino que también deteriora su calidad. Por esta razón, los especialistas suelen recomendar evitar su consumo al menos seis horas antes de acostarse, sugiriendo como referencia general suspenderla después de las dos de la tarde para quienes duermen por la noche.

Factores externos y la moderación según los expertos

La genética no actúa sola; diversos elementos externos tienen la capacidad de alterar la depuración de la sustancia. Por ejemplo, fumar estimula al hígado para procesarla hasta un 65% más rápido, mientras que ciertos medicamentos, anticonceptivos orales y los cambios hormonales durante el embarazo generan el efecto opuesto, prolongando su permanencia.

El consumo diario disminuye la sensibilidad cerebral. Ante este panorama, los expertos recalcan que la moderación es clave y diversos estudios a largo plazo lo asocian positivamente con la salud general.

La genética no es el único factor: el tabaco, algunos medicamentos, las hormonas y la tolerancia también modifican cómo el cuerpo procesa la cafeína. Foto: Envato
La genética no es el único factor: el tabaco, algunos medicamentos, las hormonas y la tolerancia también modifican cómo el cuerpo procesa la cafeína. Foto: Envato

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