¿Se te endureció la miel de abeja? Aprende a volverla líquida

Aunque muchos consumidores lo ven como algo extraño o no deseado, la cristalización es un proceso natural de todas las mieles de abeja. Aprende cómo disolverla.

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Redacción Buenazo
09 Mar 2021 | 21:02 h

Muchas veces el endurecimiento (o cristalización) de la miel es malentendido por los consumidores. Muchos creen que cuando la miel se vuelve sólida es signo de que se ha echado a perder o de que ha sido adulterada. Pero lo cierto es que se trata de una señal de que la miel es auténtica, es decir, es miel de abeja de verdad —y de buena calidad— y no un producto "bamba" que pretende imitar a la miel (mira aqui incluimos cinco tips para identificar una miel verdadera).

¿Por qué se produce la solidificación?

La cristalización no es otra cosa que la solidificación de la miel debido a la sobre saturación de azúcar. Es decir, hay más azúcar —glucosa principalmente— que lo que el agua que contiene la miel puede soportar. Sí, por si no lo sabías, la miel es una bomba calórica que actúa en nuestro cuerpo de la misma manera en que lo hace el azúcar. Exactamente igual. Así que si crees que la miel es más saludable que el azúcar —buena para diabéticos, por ejemplo—, lamentamos informarte que te equivocas. Tiene más nutrientes pero en cuanto a la glucosa tiene efectos similares al azúcar.

Volviendo al tema: esta cristalización sucede por las bajas temperaturas (alrededor de 10 °C), y se da poco a poco: primero la miel se ve un poco turbia, luego empieza por la parte más expuesta, y lentamente va avanzando por el frasco, hacia abajo. Eso sí, no todas las mieles cristalizan igual. Todo depende del tipo de floración, y de la cantidad de glucosa que tenga.

La cristalización es un proceso absolutamente natural (y deseable) de la miel de abeja.    La cristalización es un proceso absolutamente natural (y deseable) de la miel de abeja.

¿Cómo devolverla al estado líquido?

Hay dos formas simples para volver la miel a su estado líquido: el baño María y el microondas.

1. El baño María:

Solo tienes que sumergir el frasco de miel en un recipiente con agua caliente. Ten cuidado con los cambios bruscos de temperatura, para evitar que se quiebre el vidrio. Hazlo gradualmente. Si es necesario, cambia de agua las veces que sean necesarias. Eso sí, la cristalización va a suceder nuevamente, así que sería mejor que te vayas acostumbrando. O en todo caso: disuelve lo que vayas a usar y mantén tu miel cristalizada —la mayor parte— en otro frasco.

2. El microondas:

Es un método mucho más rápido. Pero como el microondas no calienta de forma pareja, ten cuidado que te puedes quemar.

La miel líquida no es mejor ni peor que la cristalizada. Cuestión de gustos y de acostumbrarse.    La miel líquida no es mejor ni peor que la cristalizada. Cuestión de gustos y de acostumbrarse.

Eso sí, si repites muchas veces este proceso de diluir la miel, irá perdiendo poco a poco sus aroma y sabor. Por eso, lo mejor es que te acostumbres a usar —y disfrutar— de la miel cristalizada o a volverla líquida de a pocos (por bloques). De hecho, de esta forma podrás sentir más y mejor sus notas florales y toda su complejidad de sabores.

No hay dos mieles iguales y cada una se comporta de distinta forma.   No hay dos mieles iguales y cada una se comporta de distinta forma.

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