Mito o realidad: ¿Inyectan hormonas a los pollos antes de venderlos?
La idea de que aumentan el tamaño de los pollos destinados al consumo humano es todo un misterio.


El pollo es un alimento básico y uno de los más consumidos en la dieta diaria. Se puede encontrar fácilmente en mercados, supermercados, minimarkets y otros puntos de venta. Muchas de estas aves son adquiridas por su tamaño, su carne jugosa y sus tonalidades rosadas que le confieren una apariencia fresca y de gran calidad. Sin embargo, debido a estas características, surge una duda entre los compradores: ¿los pollos serán inyectados con hormonas para aumentar sus ventas?, lo descubriremos a continuación.
¿Inyectan hormonas a los pollos antes de venderlos?
Mariana Zapién, ingeniera en alimentos, explicó que la idea de que se inyectan hormonas a los pollos para acelerar su crecimiento es completamente falsa, debido a que las aves llegan a los mercados a una edad temprana entre las 6 y 9 semanas. "Por ello no hay manera de que se vean efectos de crecimiento en pollos jóvenes en este corto tiempo", resaltó.
Asimismo, la ingeniera Zapién desmintió este mito desde el punto de vista económico y detalló que para que las hormonas funcionen eficientemente, tendrían que ser aplicadas por vía intravenosa o a través de implantes subcutáneos, lo que resultaría muy costoso. "Cada una de esas dosis es demasiado costosa. Estas hormonas al final representarían hasta más del 50% del coste de producción del pollo, lo que haría que el pollo ya no fuera considerado como una de las carnes más baratas y accesibles. Así que económicamente no es viable", mencionó.

Entonces, ¿por qué los pollos se ven más grandes?
La experta explica que su tamaño no se debe a un tratamiento con hormonas, sino con los avances científicos en la producción avícola. "Esto es por la tecnología y ciencia que se usa para la producción de pollo. De hecho, hay un rubro especializado, la ciencia avícola, que combina conocimientos de genética, nutrición, alimentos, bioquímica, inmunología, etc., y como resultado de esta combinación se ha optimizado el tiempo de crecimiento y la calidad del pollo”, afirmó.
Para ilustrar mejor este punto, la ingeniera en alimentos compartió un estudio en el que se alimentó a un grupo de pollos con una dieta usada en 1957 y a otro grupo de aves con una dieta moderna y especializada. "Encontraron que aquellos que comieron la dieta de antes crecieron cuatro veces más lento que aquellos que comieron la dieta especializada", señaló.
¿Se debe lavar el pollo antes de cocinarlo?
A pesar de que esta acción higiénica es común y normalizada en muchos países para eliminar la suciedad y microorganismos, no es recomendable. Pues, el pollo al igual que otras carnes, frutas y vegetales puede contener bacterias que, al ser lavadas bajo el fregadero (lavadero), se dispersan fácilmente por otras área de la cocina, aumentando la posibilidad de contaminación cruzada al tener contacto con otros utensilios o en el peor de los casos, con otros alimentos.

¿Cómo desinfectar el pollo crudo?
La forma más segura de eliminar un gran porcentaje de bacterias es cocinar el pollo para asegurar su desinfección. Se recomienda que la cocción sea a una temperatura mínima de 70 °C. Esto garantiza la eliminación de un gran número de microorganismos.
Asimismo, es importante verificar que el pollo esté completamente cocido, y si es posible, se sugiere usar un termómetro de cocina para medir la temperatura. Recuerda que cuando estés manipulando el pollo, lo hagas en un solo lugar y mantengas las manos aseadas para evitar la propagación de bacterias. Si el pollo está congelado, puedes colocarlo en la parte inferior del refrigerador, dejándolo en reposo durante toda la noche.

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